Alguna vez Truman Capote expresó que la vida es una buena obra de teatro con un tercer acto mal escrito. Qui- zás para llevarle la contraria, Guido Tamayo publica La edad de la niebla, un libro compuesto por trece cuentos que se centran en la última etapa de la existencia humana, en los que se dan cita la soledad y el desarraigo, la extrañeza y el desasosiego, pero también la belleza, el deslumbramiento y la esperanza. Sus narraciones transcurren en casas vacías, geriátricos, apartamentos, cafés, y se alternan con partidas de billar, conversaciones, cartas, recriminaciones o confidencias ínti- mas, todas escritas con una intensidad, una precisión y una energía propia de la poesía, siendo su prosa una de las más destacadas de su generación.