Es una novela llena de campo, de música de cantina, de mujeres poderosas, sufridas pero no sufridoras; tiene las historias de tantas colombianas contenidas en sus páginas, la vida entre botas, machetes, cerdos, gallinas y terneros. Tiene jerga de monte, es honesta, fresca, poética y poderosa y no se parece a ninguna. Trabaja bella y poética- mente la enfermedad, el cuerpo, la locura y el cuidado. Melba Escobar Una voz femenina narra, con sobriedad y hondura, eventos dolorosos de la vida de su abuela, de su madre y de ella misma. La forma en que la enfermedad, la vejez y el dolor son tratadas, representan su gran acierto y, en este sentido, su aporte a las letras colombianas. En varios pasajes, la voz que narra logra un dramatismo y un desgarramiento verda- deramente admirables. Pablo Montoya