En esta primera novela, su autor transforma un episodio límite de la vida —un infarto que enfrenta de manera brutal a su personaje con la posibilidad de la muerte— en el punto de partida de una narración que oscila entre el humor, la lucidez y la vulnerabilidad . A partir de ese quiebre físico y emocional, y en medio de una crisis de los cincuenta años, el relato reconstruye la trayectoria personal del protagonista, sus vínculos familiares, su exposición pública y las contradicciones de una vida atravesada por la ironía y el exceso, pero también por el miedo, la fragilidad y la necesidad de sentido . En paralelo, la llegada de Serafín —un perro callejero, indeseado, casi imposible de domesticar — introduce una segunda historia que poco a poco se vuelve central : la relación entre ambos se convierte en un espacio de afecto, resistencia y transformación . Lejos de ser un simple contrapunto emocional, Serafín encarna una forma distinta de habitar el mundo, más instintiva, más presente, que obliga al narrador a replantearse sus prioridades, sus afectos y su manera de entender la vida.