Esta Guía para viajeros siempre acompañará al lector. La puede tener cerca, en la mesita de noche, entre el maletín de mano, para los ratos en que se entretiene, se eleva y descubre cosas nuevas con ella. Es óptima para encerrarse en la casa, para ir a la esquina, para viajar por lugares conocidos o ignotos; útil para todas las situaciones. Extensa, obvia y no obvia, es la genealogía de estos lugares y de estos seres por donde transita la Guía para viajeros. Primero, en el origen, está la imaginación colectiva, las mitologías. Después están los cronistas y viajeros: el caballero sevillano Pero Mexía, el navegante italiano Pigafetta, el famoso Marco Polo. Después están algunas obsesiones y ripios y también está la literatura: Italo Calvino, Cervantes, Luciano de Samosata, Rabelais, Michaux, Borges, Cortázar, Bradbury, Swift, Monterroso. Antifábulas que niegan toda moraleja, que la hacen imposible. La única propuesta es el juego, el juego libre que produce una sonriente dicha en el lector. Esta edición incluye ilustraciones del artista Mateo López. Para estar completa, la Guía para viajeros debe incluir una bicicleta, un elefante, un baúl, varias rosas y una bisagra. Está claro que una guía sin ilustraciones no lleva a ninguna parte. Esta quiere llevar a sus lectores a todas partes. Bienvenidos.