Vivir en el mundo actual puede ser extremadamente estresante. La necesidad de estar constantemente conectados, de hacer demasiadas cosas al mismo tiempo, de cumplir con las expectativas de otros y con las normas sociales, de competir arduamente en el lugar de trabajo, etc., pueden acumularse rápidamente y culminar en estrés. El estrés puede energizar, pero también puede matar. Sí, se deja sin control y sin gestionar, puede tener efectos desastrosos en el cuerpo y en la mente. Sin embargo, controlar y manejar el estrés no tiene por qué ser una tarea difícil.