A partir de la figura de Jheronimus Bosch (El Bosco), la novela reconstruye la gestación de El jardín de las delicias y su derrotero histórico, entrelazando arte, religión, política y expansión imperial . Desde la Flandes medieval hasta la España inquisitorial y el Nuevo Mundo, el relato alterna la vida del pintor —sus obsesiones, su vínculo con el mal, la imaginación y la fe— con la historia de su obra y su recepción . En paralelo, un joven pintor americano en la corte española revela el impacto transatlántico de ese imaginario . La novela propone una reflexión sobre el origen del mal, la violencia religiosa y la fragilidad de la experiencia humana, en un fresco narrativo que cruza ensayo, biografía y ficción y que conmueve con una prosa delicada y bella como solo Pablo Montoya sabe hacer .