Julio Cortázar ofrece a sus lectores artefactos sutiles, perfectos y desmontables que apelan en igual medida a la sensibilidad estética, la suspicacia lingüística y la inteligencia descifradora. Son relatos escritos en los bordes del azar y el ajedrez, de la lógica y del coup de dés, que apuntan a descubrir nuevas perplejidades ante los viejos enigmas.