Desde su escondite, Ben y Marco vieron las luces de unos faros que se dirigían a la bahía. Una camioneta se acercó hasta la orilla y de su interior descendieron dos hombres, de la parte de atrás descargaron un barril, lo arrojaron al agua y se alejaron rápidamente. «No nos vieron» dijo Ben. «Pero nosotros sí los vimos» exclamó Marco. Vámonos de aquí.