La obra de Sábat no debe ubicarse solamente como humor gráfico, es en sí una interpretación gráfica que permite considerar sus caricaturas como cuadros y este libro como un libro de arte. El artista uruguayo explora su oficio en busca de los rasgos inconfundibles de Juan Carlos Onetti, construyendo una obra narrativa, una textualidad coherente, explícita, por el trazo y el color.