Es un libro en el que los protagonistas son diplomáticos, profesionales o no, que solían contar tras de sí con un gran fondo de inquietudes culturales -algunos fueron escritores e incluso poetas-, intelectuales y jurídicas. De ese fondo y de las orientaciones presidenciales fue surgiendo la actitud con que abordarían y conformarían en la práctica los contactos bilaterales». Ángel Viñas (autor del prólogo)