En esta novela, donde lo doméstico se vuelve siniestro, Flor Canosa nos invita a recorrer la geografía de una casa que muta cada quince años y a adentrarnos en la genealogía de una familia atravesada por los silencios y el misterio. Sergio llega desde el interior del país a las puertas de un hotel familiar, atendido por Nuria, su marido e hijos. El ingreso inocente de este huésped a la casona será un antes y un después: como toda experiencia vital, este hombre sufrirá una transformación que lo atravesará a él, a la familia y a la casa entera. El espacio mutará a tal punto de volverse asfixiante. Queridos lectores: respiren y contengan el aire; no se sale como se entró de La tercera aberración.