´´México supo abrir su alma a los exiliados republicanos, para que tuvieran tierra, para que pudieran vivir, para que pudieran trabajar´´, señaló el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. Los refugiados españoles que llegaron a México con la esperanza de pasar un tiempo y volver a España cuando se reinstaurara la democracia, construyeron una España peregrina; sin embargo, esa esperanza se volvió su nueva patria. Es la muestra de cómo un asilo político se convirtió en una exitosa migración, que no sólo salvó vida y memoria del republicano pueblo español, sino que enriqueció a México, coadyuvó en la reconstrucción de sus instituciones y de su vida social y cultural después de la violencia revolucionaria y, sobre todo, lo acercó a una de sus raíces fundamentales, por la vía más amplia, humana y placentera; la del encuentro, el diálogo y la convivencia.