A través del estudio minucioso de miles de programas de conciertos William Weber investiga la evolución del gusto musical a partir del surgimiento de mundos diferentes en torno a la música clásica y la canción popular. El campo musical no pudo mantener su antiguo orden y comenzó a dividirse en dos regiones separadas de repertorio y gusto: la dicotomía establecida entre las músicas consideradas «ligera» y «seria», en relación con las nociones de «canciones populares» y «clásicos». El autor lleva a cabo un estudio preciso y cautivante de ese conflicto por medio del cual la programación musical sufrió la influencia de ideas utópicas y experimentos extravagantes, mientras se libraban batallas ideológicas sobre quién debía gobernar el gusto musical.