La historia del Perú se resumirá en cómo se destruye a un poeta. Eso escribió Jorge Pimentel Vásquez en algún momento, a fines de los setenta. Como señala José Carlos Yrigoyen, Pimentel fue el cantor de la degradación de una patria, pero también quien le dio voz con inmenso respeto, amor y ternura a los desplazados, a los últimos, a quienes hicieron de la desesperanza una bandera de resistencia. En este poemario, quizá el más rotundo e importante, comparece un pueblo donde hay rostros y nombres que ejercen oficios y exhiben su biografía.