Y de pronto, el mundo se iluminó para Laura. Vio el cielo lleno de estrellas. Vio a la criatura, con pelo blanco plateado y un cuerno de nácar entre sus ojos azul cielo. Y vio a los peludos hombres bestias que sonreían desde las sombras.»¡Móntalo!», le dijo la anciana mujer bestia a Laura. «Encantacornio te necesita, Genteniña.»