¿Qué mejor para conocer a un autor y su obra sino visibilizar los personajes de su invención?
Quién sabe si Maqroll El Gaviero venga de la sombra o se dirija hacia la luz. Su imagen, fundida en el ámbito del Tolima o entreverada en paisajes de lugares insólitos, aparece borrosa, desleída y fragmentada entre trazos nítidos y desenfocados.
Poesía sobria o voluptuosa, épica o mística, reflexiva o magnificente, el poeta de Maqroll preanuncia que sólo en el acto sagrado se revela la naturaleza poética. Sólo la poesía inicia el alma al conocimiento y la acompaña a mundos herméticos, a esferas superiores, a espacios reservados a
los dioses. Del gran desesperanzado, una odisea cardinal de las letras latinoamericanas.
Siempre al margen de la ley, El Gaviero se sirve de un dudoso pasaporte chipriota para recorrer el mundo. Al abandonar el ocio de celador de transatlánticos en un escondido y mísero puerto del Caribe, su errancia lo ve atracar y levar anclas en los cuatro continentes. Trieste y Colón
serán testigos de la tragedia que conducirá a la muerte de Ilona Grawoska, la amada entre las amadas de Maqroll.