El siglo xx fue, como escribe Bouretz, «el cementerio del futuro». Este libro está dedicado a los testigos aquel siglo: de Hermann Cohen a Emmanuel Lévinas, de Walter Benjamin y Martin Buber a Hans Jonas, entre otros. Todos fueron alemanes de origen o de cultura, judíos y filósofos. Sus preocupaciones a veces se oponen pero con frecuencia se tocan. Pero sobre todo tienen en común el haber contribuido a introducir en la filosofía una dimensión mesiánica inédita. Sus más grandes predecesores habían anunciado el desencantamiento del mundo. Estos «testigos del futuro», sin embargo, se arriesgaron al rescate de las promesas del mundo. Una luz mesiánica ilumina su obra.