En Moneda y democracia, Éric Monnet ofrece algunas respuestas para estos interrogantes y se propone, en especial, repensar la función de los bancos centrales más allá del control de la inflación y la estabilidad financiera. Recorre vínculos históricos entre moneda, crédito y políticas públicas, y plantea la necesidad de reforzar los mecanismos democráticos que regulan la acción de estas instituciones clave. Además, traza una cartografía de los desafíos actuales: desde la creación de dinero y la compra de deuda pública hasta el desarrollo de monedas digitales. Monnet discute los límites del modelo vigente y sugiere formas concretas de recuperar el control ciudadano sobre decisiones que afectan de manera profunda el rumbo económico y social de nuestras sociedades: los bancos centrales deben ser la herramienta de la democracia.